El chirolita de Mel

27 Sep

Imaginen esta escena: un guionista entrega su manuscrito a la prestigiosa y reconocida Jodie Foster, y a ella le encanta. Entonces reúne a los productores, convoca a un actor taquillero y del mismo prestigio que ella, compromete a un estudio. Imaginen ahora la cara de todo el mundo, ya en el set, después de haber leído el guión, aguantándose la risa o el espanto, porque Mel Gibson interpretará a Mr. Black, un señor que sale de una depresión gracias a que encuentra un muñeco de peluche en la basura (para más detalles, un castor) y, a partir de ahí, como si fuera un ventrílocuo trucho o un aprendiz de, lo hace hablar. Lo convierte en su alter ego, uno seguro de sí mismo, que le da consejos de vida y se transforma en el mejor terapeuta que puede tener.  Con su ayuda vuelve a ser un excelente empresario y padre de familia. Y ahora adonde va lleva a su no tan simpático castorcito, que habla por él y juega con su hijo, que acaba cuando él acaba y hasta (escena memorable) le da un beso en la boca a la mujer, que es, claro, Jodie Foster (¿no envejece?).

El castor (o sea, Gibson parloteando como si se tratara de otra persona) se expresa en un lenguaje confuso: inglés australiano cruzado con balbuceo de borracho, digamos. Cada tanto tira un “mate”, y listo. Leí por ahí que la historia secundaria (la del hijo que lo odia y quiere viajar) es más fuerte que la principal, cosa con la que es difícil estar de acuerdo. Ningún personaje levanta mucho: sencillamente no pueden competir contra un tipo que se baña con el castor en la mano (tratemos de no caer en el chiste fácil), que lo lava y lo viste. 

Hace poco también leí que el actor asutraliano dijo algo increíble sobre prepucios y párpados. Creo que me cae mejor el animalito interior de Mel, ése que alimenta con algunos tragos y no puede ser parte de ningún programa de autoayuda (dice que sus dichos anitsemitas fueron producto del alcohol, a quién no se le escapa alguna pavada en pedo). Hay que decir, por si alguno se anima a mirarla, que el canto a la vida tiene un giro no sé si inesperado pero aliviador, después de tanta tomada de pelo (que en una comedia aguantaría los primeros diez minutos, como mucho, y acá va en serio). La película en cuestión fue directo al DVD, y te deja pensando si nadie se dio cuenta, si de verdad hubo buenas intenciones o si creen que el público está ahí para que lo traten de boludo.

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Una respuesta to “El chirolita de Mel”

  1. mora 28/09/2011 a 12:18 pm #

    no estuvo en el cine acá?

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