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Queremos tanto a Grace

27 Abr

Quedó en la memoria de todos como un ícono de los 80´s, de la música disco, como una agitadora sexual que estaba con los gays porque parecía un varoncito que cantaba “I need a man” aunque en realidad era una chica con mucho de chico (pero no como los andróginos de ahora, pálidos e inexpresivos) pura fibra y movimientos felinos, con piernas larguísimas y peinados barrocos, y una voz potente y oscura.

Nació en Jamaica como Grace Mendoza. Viajó. Dice que volaba en aviones tan baratos que es un milagro que no haya muerto. Fue modelo en Paris. Fue actriz (¡estuvo en Conan, el destructor!), y sacó muchos discos ochentosos que llamaban la atención ya desde la tapa (gracias a un marido marketinero que la convirtió en un objeto perturbador e inclasificable, o sea: de culto).

Dice que Lady Gaga es una mera copia suya (también a Janelle Monáe la comparan con ella).

Dice que hizo terapia de ácido con la supervisión de un doctor. Tres días con la STP –Super Trip Pill-, y renació, y le contó su experiencia a Thimothy Leary.

Dice que después de eso no necesitaba nada más por el resto de su vida.

Dice muchas de estas cosas y algunas otras en su página, que  es sólo fotos (debe ser una de las personas más fotografiadas del planeta) y frases. SUS fotos y frases.

Tiene al menos una pelea famosa en un estudio de televisión (donde atacó al conductor), y hace poco  en un tren de Eurostar agarró del brazo al chancho que le pedía que pagara el extra por viajar sentada en Premium (su boleto era de primera).

Tiene, por supuesto, grandes hits, como éste de acá abajo, con un video siempre bordeando la línea entre lo bizarro y el ridículo, pero con una personalidad aplastante.

Pero lo verdaderamente raro no es ella, sino nuestros hermanos chilenos. No sé si estuvo alguna vez en Argentina, pero hace poco subieron a Youtube, en formato promocional para un DVD, un mini recital que Grace Jones dio en Chile, para un programa de televisión. Se ve que del otro lado de la cordillera la querían con verdadero amor de fans. Así que ahí fue la azul Señora Jones, a ese estudio latinoamericano,  un café concert improvisado con todo el mal gusto posible, y fue algo enferma. Intentó entender el español cerrado y ceceoso del conductor, pero no pudo. El chileno, entonces, habló en inglés, pero la elogió en español. Ella está todo el tiempo como ida. Es una lástima que la cámara no haya tomado las caras de las señoras y los señores sentados en esas mesas. La edición es una maravilla de la elipsis. Veanló.

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