Archive | Woody Allen RSS feed for this section

Woody

5 Ago

 

Lo increíble es que siga haciendo películas como si no existieran Ricky Gervais, Steve Carell y la factoría Apatow, Louie C.K., los Farrelly, Tina Fey, Parks & Recreation, Ben Stiller, por poner algunos nombres. Es cierto que intentó darle velocidad a su comedia con Larry David en Whatever Works (Nueva York, 2009) . Sí, David habla más rapido que Allen. La pregunta desde hace diez años es hasta cuándo va a poder sacarle jugo a los chistes sobre Dios, hipocondría y un salteado de la cultura general del burgués promedio.  

Se sabe: la nueva veta de Woody Allen (¿desde Match Point o antes?) es usar las ciudades como escenografía, con planos y ediciones abiertamente turísticas. Así consigue financiación fácil, y parece ser accesible al momento de negociar condiciones (en Midnight in Paris (Paris, 2011) logró meter a la fuerza, en un personaje menor, a la primera dama, Carla Bruni). You Will Meet a Tall Dark Stranger (2010) está rodada en Londres.

También es sabido que los temas del director son tres: la neurosis, el arte y el amor (en la única forma interesante: cuando fracasa). ¿Hasta cuándo su público fiel bancará otra más de un escritor bloqueado, enamoradizo, o de un judío neoyorquino que tiene miedo a las enfermedades? Con todos esos prejuicios se hace cada vez más difícil verlo. En la semana que pasó, y de casualidad, vi las tres últimas, que voy a abreviar con sus iniciales para empezar a decir algo medianamente novedoso.

WW: David se lava las manos cantando el Feliz cumpleaños como síntoma de obsesivo que cree que así no se le pegan los gérmenes. O el editor se equivocó o Woody no la vio terminada, porque la escena está repetida hasta el cansacio, aun después de que alguien menciona esa manía, como si hubiera que explicar el chiste.

YWM: Naomi Watts tiene el acento británico menos creíble del mundo.  

WW: David habla a cámara. Hace referencias al público, algo que quedó bastante anacrónico, sobre todo porque parece dirigido a cientos sentados en sus butacas, y no a los que compraron el DVD o la bajaron.

YWM:  Anthony Hopkins está cansado. Muy. Más allá de su personaje viagrero, es como si no tuviera la fuerza suficiente para una comedia. Su viejito verde no causa. 

WW: El final es tan innecesario como soso.  La energía dramática y verborrágica del creador de Curb Your Enthusiasm cansa a la mitad de la película, y el personaje femenino de la chica sureña es casi inverosímil.

YWM: De las historias paralelas, la única que tiene consistencia es la de Josh Brolin. La madre de Watts va a ver a una vidente. Watts se enamora de Antonio Banderas. ¿Y? Nada.

Con MIP pasa algo distinto. Es como si el guión no fuera el refrito de algún archivo de Word que Allen tenía en su computadora (de hecho, WW la escribió en los 70´s). Desaparece el protagonista neurótico clásico (aunque es un escritor aparentemente improductivo). Los que representan a algún artista famoso están muy bien. La acción tiene más vuelo que la de la comedia de enredos. A pesar de que esté vestido como él (todos los sacos le quedan enormes) y a veces balbuceé como él y mencione a la Novocaína, Owen Wilson no hace de Woody Allen. Todas las mujeres son hermosas, incluso (o en especial) la desconocida de los discos. Además, Paris. Una postal tras otra. Quizás algunos personajes estén demasiado estereotipados al servicio de la comedia, y la mujer de Wilson cruce el límite de lo humanamente tolerable. Pero a partir del buen uso de una idea trillada, la película acierta cada vez que Wilson descubre una celebridad nueva, cada vez que se complican un poco más las cosas y crece su ansiedad, y en el pasaje del conflicto central a otro supuestamente frívolo, chiquito, que es, por supuesto, el amor.

A %d blogueros les gusta esto: