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Wilfred

26 Jul

Podría ser el nuevo Alf, si no fuera porque Wilfred es un perro al que sólo puede escuchar Ryan -Elijah Wood, un abogado joven con ganas de suicidarse, enamorado de su vecina, la dueña de la bestia parlante- y no tiene ni un poco del humor ingenuo y ATP al que apuntaba la sitcom de Michu Meszaros.

Originalmente es una serie Australiana que tuvo 3 temporadas, co-creada por Jason Gann -el mismo que hace de perro -, que en Norteamérica toma cosas de Arrested Development, cualquier película de Apatow y, por qué no, Peep Show. Como en el programa de Mitchell y Webb, hay una trama que no falla: dos amigos o roomates muy distintos, el nerd/neurótico/tímido/loser conviviendo con el inconsciente y egoista al que no le importa nada si tiene a mano mujeres,  porro o comida, en el orden que se quiera.

Wilfred aprendió bien la lección de la comedia contemporánea:  tiene personajes secundarios geniales (la hermana neurótica y controladora de Ryan es muy buena; el vecino adicto al porno), entre los cuales hay colaboraciones esporádicas que encajan perfecto en el episodio y entran en el humor de la serie de memoria, sin mucho esfuerzo (como Rashida Jones, de Parks and Recreation y el cada vez más instalado Ed Helms).

Está claro que lo mejor es el choque entre el humor negro y ácido del perro y la personalidad abúlica, casi inocente de Ryan, que se deja llevar por Wilfred como si  lo iniciara en el camino a los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos (“Confianza”, Miedo”, “Aceptación”) o en etapas que encierran enseñanzas de vida valiosas para el otro (un gran acierto, además, son las frases del comienzo, el toque british: “Sanity and happiness are an impossible combination”  es la frase de Mark Twain con la que arranca el primer Episodio, justamente “Happiness).

Entre Alf y Willie había una relación que dejaba en el espectador la idea (reforzada por el entorno de la familia) de que se detestaban pero en el fondo se querían. Con Wilfred y Ryan pasa algo así, pero en el fondo hay un sótano donde fuman porro y el perro se tira pedos y siempre está dos pasos adelante del otro, encargándose de ponerlo paranoico por cualquier cosa, como cuando le dice que en las fibras íntimas de su calzoncillo huele…restos.

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