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1000 maneras de morir

30 Ago

La chica estaba teniendo sexo virtual con su novio. Se ata a la silla y se pone una cinta adhesiva en la boca para excitarlo. En eso entra un ladrón, y después de robarle, le dice susurrando, bien cerca de la cara: “Cariño, me has hecho el trabajo más fácil”. Ella muere. ¿Se muere de miedo? ¿Le agarra un patatús? ¿Un paro cardíaco? No. Se muere a causa del mal aliento del ladrón.

Un grupo de veinteañeras se encuentra después de diez años de haberse conocido. Arman una piyamada, visten camisones sexies, hablan con muñecos de peluche y pelean con almohadas mientras de fondo se escucha una música bien pornográfica. Una de ellas, la madura del grupo, se ha convertido, palabras textuales del locutor, en “una imparable perra”. Juegan al “conejo mofleutdo”, que consiste en ponerse malvaviscos en la boca y hablar. La que más malvaviscos junta, gana. La imparable perra, por supuesto, gana. Y por supuesto, muere. ¿Cómo? Atragantada.

Esos son algunos de los miles de ejemplos de muertes insólitas que se muestran en “1000 maneras de morir”, un programa estrenado en Estados Unidos en 2008 y que actualmente se transmite por el canal Infinito los domingos a la medianoche.

Además de las recreaciones, que son de lo más bizarro que pueda encontrarse desde el tan añorado Zap!, aparecen científicos, psicólogos, médicos y especialistas. Una, por ejemplo, cuenta que la inseguridad es un factor clave en las reuniones donde las chicas juegan a ser chicas malas. No hay mucho más para decir del programa. Es gracioso, por momentos inverosímil, uno se encuentra riéndose a carcajadas de la chica que murió porque se le explotó el corpiño o del que de tanto bailar se prendió fuego. Es el mejor programa de toda la televisión.

El ángel de Charlie

17 Ago

Vale preguntarse cuál será la fascinación que ejerce ver a alguien cocinar. Porque sin temor a equivocarnos estamos seguros que el 90 % de los que miran programas dedicados a la gastronomía nunca en su vida sorprenderán a familiares o amigos con algunos de los platos que allí se preparan, aunque alguna que otra vez hasta se hayan tomado el trabajo de anotar la receta. Lo que sí se aprende y se aplica, es algún que otro truco valioso para que, por ejemplo, la salsa blanca no tenga grumos, los huevos duros no tengan sabor amargo y cómo hacer para que el salteado de verduras salga más o menos parecido al que nos mandan, vía delivery, del restorán chino de la vuelta.

En esto, está claro, Utilísima Satelital pareciera estar más cerca de nuestras milanesas con fritas cotidianas que El Gourmet, donde uno siempre se ilusiona con que esta vez sí, tenemos todos los ingredientes para mandarnos una comida del carajo hasta que al final siempre le terminan echando un chorro de un aceite que solo se consigue en los Balcanes durante el equinoccio de primavera o filetean un vegetal que no hemos visto en nuestra vida y que seguramente en la verdulería de la cuadra no se consigue.

Ambos canales no pudieron escapar de la fiebre reality que atraviesa transversalmente a la televisión toda. En el primero se llamó Cocineros al Límite, inspirado en el foráneo Top Chef; y en el segundo, Yo quiero ser Gourmet 2010. De este último resultó ganador  un señor de nombre Charlie Rowe, que ahora tiene su propio programa en esa misma señal, llamado En casa cocina Charlie.

Charlie es un señor mayor. Estamos seguros de que en la calle siempre hay gente que le dice abuelo. Porque es cierto: podría ser tranquilamente padre de alguno de nuestros padres. Canoso, panzón, de habla fácil. Reconoce que su formación es de la hornalla de la vida. “Yo aprendí a cocinar – dice – porque me gusta comer bien”. Ignoramos si lo han sometido a algún tipo de entrenamiento pero se maneja delante de las cámaras con un natural profesionalismo. Sabe meter como quién no quiere la cosa el chivo sobre la revista del canal y mecha comentarios sobre sus charlas con el carnicero amigo, que se sorprende, nos cuenta, por algunos particulares pedidos que él le hace. Porque si bien se permite alguna que otra sofisticación (como usar mostaza de Dijon que compró en su último viaje a Francia) Charlie cocina abundante, para recibir a los amigos, para bajarse un par de botellas de tinto al mismo tiempo. Como el puré de batata que hizo para acompañar el carré de cerdo (que idealmente debería cocinarse con cuero y todo, aconseja Charlie). Cortó las batatas en rodajas del mismo tamaño, las tiró en una olla, le agregó mucha manteca, sal, pimienta y crema de leche “hasta cubrir”. Se cocina y listo. Sin colar, solo queda pisar y pisar hasta hacerlo puré, que era el objetivo.

Buen provecho.

Duros de Matar

3 Jun

Billy The Exterminator

Vexcon, animal and pest control Inc. Fundado en 1996. Bill, Billy para los amigos, actual licenciatario de la compañía, es elegido presidente de la Northwest Louisiana Pest Control Association en 1997.  Esto no fue gratuito ya que Billy había descubierto su amor por la entomología en 1987 mientras servía a la Fuerza Aérea de los EEUU. Después de una baja con honores, profundizó sus estudios al completar un curso por correspondencia de dos años en la Universidad de Purdue, donde obtuvo un Master Certification for Termite Control. Además es experto en el uso de compuestos orgánicos, procedimientos no químicos y control de animales. Billy cuenta con la ayuda de Ricky, su hermano. Este, además de poseer el extraño mérito de haberse roto la nariz cuatro veces antes de cumplir 16 años, también es un certificado especialista en control de plagas, enfocado sobre todo en el tema mosquitos. La oficina en sí es dirigida por Donnie, portadora de una ruda belleza sureña, quien dice que parte de su trabajo es “dar órdenes a todo el mundo”. Está casada desde hace cuarenta años con Big Bill, un ex guardia costero, retirado recientemente, que también colabora en llevar adelante Vexcon. Donnie y Big Bill son los padres de Billy y Ricky.

Bretherton Family

Si su deseo es acompañar a la familia Bretherton en la aventura de mantener la armonía entre insectos, alimañas, roedores y humanos no tiene más que mirar Billy The Exterminator, que ya va por su cuarta temporada, por A&E Discovery Home and Health. Si quiere saber más o menos de qué viene la cosa, basta con mirar algunos de los títulos de cada uno de los episodios de la serie (por cierto, si estás por armar un grupo musical post-punk, acá está el futuro nombre de tu banda): “Snake in the closet”, “Goth bees/ Killer Coons”, “Kitty Corpse Cleanup”, “Possums in the Wall”, “Bobcat Invasion”, “Bee Relocation”, “Attack of the 15 Foot Snake”, “When Squirrels Attack”, “Monster Mice”, “Backyard Swarm”. Tal como pueden suponer esto es poco apto para estómagos sensibles. El tamaño y forma de los bichitos asustan de por sí solos. Tanto que es posible que después de verlos hasta miremos con cierto cariño a nuestras inofensivas cucarachas.

No falta en Billy The Exterminator el ingrediente esencial que termina de seducirnos: el instinto primario de reírnos de la gente que se pega un cagazo de aquellos, grita de manera desaforada y corre cuando descubre la invasión de la que está siendo objeto su hogar. Tampoco falta el chisporroteo, la tensión inherente a las relaciones familiares. Y acá es donde aparece la estrella oculta del programa: Mary,  la pícara y rubia esposa de Ricky. Poco afecta al trabajo duro pero con las agallas suficientes como para le encarguen depositar unos cheques de la compañía, llevárselos y al otro día dejarlos como si nada sobre el escritorio de su avasallante jefa y suegra, Donnie. Cuentan que una vez Mary estuvo rociando con insecticida el perímetro de una prisión. Los presos la miraban por la ventana y tanto se cebaron que el todo el asunto terminó en un motín. Como bien repite Billy, “cuando se es exterminador nunca se sabe lo que puede pasar”.

Las 10 mejores del cable

25 Abr

Yo: Hay películas que todo el mundo vio en cable: no en cine, no en dvd, no bajadas de Internet. En cable. Algunas son grandes películas, otras están bien para ver en tele cuando empezás a cenar y como ya la viste no tenés que pensar mucho, y después no te querés perder el final. Es más: si prendés el televisor ahora mismo, hay un 90 % de probabilidades de que estén pasando una de las que vamos a nombrar.

La Ramera: Meet Joe Black es la primera que se me ocurre.

El Perro: Uf. Basta de pasar ese bodrio, por favor.

Yo: Sí. No entiendo cómo los productores o el estudio aceptaron ese guión berreta, y menos el éxito que tuvo. Toda entera, la vi hace poco. Hopkins le da piquitos en la boca a sus hijas adultas. Es lo único que me dio gracia.

El Perro: Otra que hace tiempo llena los espacios vacíos de la grilla del cable es Notting Hill. Pero creo que la banco.

La Ramera: Claro que sí. Tiene esa línea inolvidable de ella en la librería: “I´m just a girl, standing in front of a boy, asking him to love her”. Ay.

El Perro: Conozco gente que juega de vez en cuando a ver quién es más miserable para comerse la última porción de brownie.

La Ramera: Son raros tus amigos, Perro.

Yo: Cierto. Siguiendo con el asunto. No sé si es una sensación mía o qué. Ahora frenaron un poco, pero en una época ¿El Náufrago no estaba casi todos los días?

El Perro: También es fija de los colectivos. Pero ése es otro ránking: películas que pasan en los colectivos.

La Ramera: Mejor…imposible. Clásico del cable.

El Perro: Jack Nicholson o tiene que estar en nuestra lista de actores que hacen siempre lo mismo o tiene una gran personalidad. Como sea, acá el personaje le calza como un guante. Lo mismo que la cara de eterna estreñida de Helen Hunt. El mensaje de que el amor todo lo puede, en el cable, no falla nunca.

La Ramera: Igual que el mensaje “canto a la vida”. Para mí, mejor imposible es esa película de la que te acordás cada vez que vas caminando por una vereda y no pisás las uniones de las baldosas.

Yo: Ojo que también hay una serie de comedias infaltables. Me parece que ni Dodgeball ni Burgundy (a diferencia de la grandiosa Vírgen a los 40) estuvieron en el cine. Yo las descubrí en el cable, y sabemos que son geniales.

El Perro: La parte de la erección masiva de Burgundy es buenísima.

Yo: En Dodgeball siempre me río cuando el entrenador en la silla de ruedas le tira una llave francesa al pibe. O con los diálogos de cualquiera con Ben Stiller, que no puede ni terminar de darle sentido a una frase. Ben Stiller en esa película está increíble.

La Ramera: De Burgundy me acuerdo de la agarrada a trompadas en la oficina entre ella y Will Ferrell ¿Quién era ella?

Yo: Christina Applegate.

La Ramera: Christina Applegate. Y es muy buena la pelea contra los otros canales, el estatal, el latino. Ahí aparecen Ben Stiller, Luke Wilson, Vince Vaughn. Están todos en esa película. Quiero agregar una: La Sonrisa de la Mona Lisa.

El Perro: La versión femenina de La Sociedad de los Poetas Muertos. El personaje de la directora del colegio, la niña rica que también llora, la solterona, el profesor canchero. La mejor lista de lugares comunes del cine de los últimos tiempos. Lo que no me explico es por qué si la película pasa en los 50’s, Julia Roberts aparece vestida como si viviera en la resaca de los 80’s.

Yo: Nunca la vi entera, pero el efecto vergüenza ajena está muy logrado.

La Ramera: ¡Ah!, siguiendo con Julia: Erin Brockovich.

El Perro: Hace no tanto la pasaban sí o sí una vez por semana en algún canal. El hippie que hace de novio de ella es el Aaron Eckhart. Está irreconocible.

Yo: Ella es detestable. A cada rato sale con un golpe bajo, y se hace la rebelde todo el tiempo, aunque tiene un complejo de inferioridad importante.

El Perro, La Ramera: ¿Eh?

Yo: Sí. Porque no es abogada, no tiene título.

El Perro, La Ramera: Ah… ¿Eh?

Yo: Fijensé en la escena que enfrenta a una abogada del otro estudio. Sabe de memoria la ficha con los datos de cada cliente, los pobrecitos que se mueren de enfermedades terminales culpa de la contaminación.

La Ramera: Enfermos terminales y mujeres golpeadas son un HIT.

El Perro: Sin duda. A Few God Men, mejor conocida como Código de Honor. La vi subtitulada, doblada al español de Telefe, desde la mitad, a minutos del final, apenas una escena. Ya no sé si puedo verla de nuevo de tanto que la dieron.

Yo: Podés. Porque tiene grandes momentos, además del You can´t handle the truth! Cuando Tom Cruise le saca el libro de la mano al otro abogado y le pregunta al testigo “dígame en qué parte dice dónde está el comedor”. O cuando él abre su placard para buscar, obvio, el bate, y descubre un dato importantísimo (¡El soldado Santiago no había empacado!).

La Ramera: Cómo le histeriquea a Demi Moore, pobrecita. Qué fea está. Y encima se da el clásico mujer-pasional-impulsiva que caga la investigación versus joven abogado-canchero-racional-estratega que está siempre un paso adelante de todos, y la tiene a ella pare pedir comida china.

Yo: Tengo dos más. Raras.

El Perro: Con una estamos.

Yo: The Brady Bunch. La vi por partes en varias mañanas de Cinecanal.

La Ramera: La de la familia de rubios tontos.

El Perro: Era una sitcom de los setentas, creo. Y en la película medio como que ellos viven todavía en esa época, y son súper unidos, y todo el mundo los mira raro. La mucama duerme en la heladera, si mal no recuerdo.

Yo: Sí. Gran personaje.

La Ramera: Podríamos dejar una escena, porque no es una película tan vista.

El Perro: Dale. Acá está. ¿Y cuál era la otra?

Yo: Ya tenemos diez.

La Ramera: Decila igual.

Yo: Bueno. Una no muy conocida. Bah, sobre todo vieja. Pero si no la vieron y la encuentran en el zapping, dejen Tommy Boy.

La Ramera: La del gordito admirador de John Belushi que se murió a los treinta y pico de sobredosis.

El Perro: Ah, mirá vos. Ese dato no lo tenía.

Yo: Mucho IMDB hay ahí.

El Perro: Mucho E!

Yo: Sí, incluido TMZ.

La Ramera: No.  A ese programa no lo entiendo.

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